Todo parece calmo. Quieto. Las primeras horas de la mañana se suceden una tras otra, sin prisa, mientras la indiferencia parece ser un sello en cada ser humano de esta jungla de gente.
Los cigarrillos se apagan en el cenicero, y con él se apagan pensamientos sucios, se hunden en lo profundo del metal frío todas las ideas que desfilaron por mi Mente, mis actitudes, mis intenciones y mis lúgubres deseos. Me pregunto; si existe algún espejo que nos refleje verdaderamente. Si la esperanza tiene identidad. Si la voluntad es tan difícil de encontrar.
Si los cables del futuro temen a entrelazarse y formar un corto-circuíto con mis pocas experiencias vivas en estos pocos 18 años. Y la voz del artista, difundida por unos parlantes avanzados en tecnología parecen adivinar y romper en el momento justo la pálida e ilusa imagen de un amanecer feliz; "¿Porqué te quedás en Vía Muerta?... No te animas a despegar, yo te digo porqué...".
No voy a dejar de ver la expresión del espíritu, las catarsis, las causas de una desnudez, los sueños y las tragedias de cada uno de los habitantes terrenales; yo sigo adelante con mi bandera de Nada, que ya está un poco arrugada y con sed de innovación. Quizás la venda, o la cambie en algún trueque de almas en las Calles de la Jungla.
Con este pésimo y tóxico escrito lo actualizo después de muchos días de tenerlo abandonado; es que estuve alejado de la tecnología en este tiempo, intentando tener un impacto más natural y real sobre la piel de cada uno de los demás.
Estás prohibida.