
Mientras tanto, llueve cada vez más intenso en un invierno cada vez más crudo, y yo sigo soñando con casas abandonadas, con poesías perfectas (pero irreales, siempre), con mordazas y con anti-humanidad. Toda esta mezcla de sueños raros me llevó a leer cosas viejas que escribía, hace mucho no lo hacia, y me dan ganas de borrar absolutamente todo lo de antes; pero aprendí que hay que dejarlo, aunque se odie lo que haya escrito. Por lo menos para mi, la palabra no trata de emular una eternidad; no trata de sellar algo para siempre, sino quizás sea la única salida viable para una idea, que luego se cubre de lenguaje, entonces da orígen a un pensamiento, y más tarde se trata de volcar esa principal idea a un papel, simular o disfrazar esos sentimientos tan inexplicables, con algo tan difícil de encontrar, de combinar: las malditas palabras.
En fin, dejo lo que escribí y me voy a seguir escuchando a Lennon & Cía. (¡Ideal día para escucharlos!).
Amnesia efímera
El único momento en que siento que soy,
es cuando despierto y no me recuerdo
(Las sábanas egipcias abrigan la miseria de los espíritus,el oro pesa en los corazones)
La lluvia borrará los pasos de la manada humana,
y viviré siempre en la frontera, entre el sueño y la vigilia.
jerónimo.

1 comentario:
Me gustó mucho eso.
Las palabras como intento de extracción a soporte analógico de pensamientos y rumiaciones, son un intento de precisar cosas que no pueden expresarse con exactitud. Pero no por eso dejan de ser importantes. Tienen muchísimo peso. Y no vale de nada eliminar algo que ya escribiste, aunque sí lo vale reconocer si es bueno o malo. Sirve para ver como cambiás tus parámetros y como evolucionás.
Seguí así clon, cada día me impacta más esto.. no hay otra respuesta.
Flor.
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